Jon Bon Jovi, Fito Páez y Aleks Syntek ofrecieron el jueves pasado un emotivo concierto acústico en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, a beneficio del bosque de Chapultepec
El pulmón de la Ciudad de México, el Bosque de Chapultepec, lucirá más verde y moderno, gracias al altruismo de la población mexicana, que ha donado dinero en su beneficio desde hace cuatro años y que el pasado jueves sumó 2.5 millones de pesos en el recital que ofrecieron el estadunidense Jon Bon Jovi, el argentino Fito Páez y el mexicano Aleks Syntek, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
Ochocientas personas fueron las afortunadas que pudieron ver a sólo unos metros de distancia a Jon Bon Jovi, el líder de la banda de hard rock de Nueva Jersey, quien dejó a sus compañeros de grupo en casa y ofreció un repertorio acústico acompañado de un grupo de músicos.
Con éxitos como It’s my life y Living on prayer, Bon Jovi convenció —a quienes pudieron darse el lujo de pagar cinco mil pesos por boleto— de que aunque sus mejores años ya pasaron a la historia, aún puede mover fibras sensibles y conmover a los nostálgicos, a pesar de que no tuvo el apoyo de sus compañeros de banda ni de amplificadores.
Muchas adolescentes, jóvenes e incluso contemporáneas del rubio de 45 años permanecieron literalmente embobadas, ante su voz y figura, por lo que le mandaban besos y frecuentes gritos de I love you, Jon. Mientras que los hombres presentes también fueron entusiastas, los grupos de amigos se abrazaron y coreraron juntos la ejecución de los éxitos, aunque también algunas canciones de su nuevo álbum Lost highway, con tintes de country, como la homónima y (You want to) Make a memory.
Acompañado por una violinista, un guitarrista, un tecladista y un percusionista, la cabeza de la banda formada hace 24 años, se despidió con el tema Aleluya, durante el cual extendió los brazos al cielo, como agradeciéndole al creador una audiencia tan cálida.
Ochocientas personas fueron las afortunadas que pudieron ver a sólo unos metros de distancia a Jon Bon Jovi, el líder de la banda de hard rock de Nueva Jersey, quien dejó a sus compañeros de grupo en casa y ofreció un repertorio acústico acompañado de un grupo de músicos.
Con éxitos como It’s my life y Living on prayer, Bon Jovi convenció —a quienes pudieron darse el lujo de pagar cinco mil pesos por boleto— de que aunque sus mejores años ya pasaron a la historia, aún puede mover fibras sensibles y conmover a los nostálgicos, a pesar de que no tuvo el apoyo de sus compañeros de banda ni de amplificadores.
Muchas adolescentes, jóvenes e incluso contemporáneas del rubio de 45 años permanecieron literalmente embobadas, ante su voz y figura, por lo que le mandaban besos y frecuentes gritos de I love you, Jon. Mientras que los hombres presentes también fueron entusiastas, los grupos de amigos se abrazaron y coreraron juntos la ejecución de los éxitos, aunque también algunas canciones de su nuevo álbum Lost highway, con tintes de country, como la homónima y (You want to) Make a memory.
Acompañado por una violinista, un guitarrista, un tecladista y un percusionista, la cabeza de la banda formada hace 24 años, se despidió con el tema Aleluya, durante el cual extendió los brazos al cielo, como agradeciéndole al creador una audiencia tan cálida.
Duelo al piano
Aleks Syntek, lució muy contento, vestido de traje, corbata y sombrero, al igual que su grupo, compuesto por dos coristas femeninas, una violinista, un guitarrista, un tecladista y un percusionista.
El pianista y vocalista yucateco comenzó la noche con A veces fui, de su disco Mundo lite y a ésta le siguió Natalia, canción de su más reciente álbum Lección de vuelo, que está dedicada a su pequeña hija, bautizada precisamente con ese nombre.
El telón de fondo se iluminó de rojo cuando Syntek entonó Historias de danzón y de arrabal, también de su reciente placa discográfica.Pese a que la gente no conocía la letra de las nuevas canciones, lucieron contentos, aunque pasivos, pues no pudieron cantarlas.
Incluso el mexicano y sus músicos mostraron su alto nivel de ejecución ante un público que, desgraciadamente, por momentos parecía más preocupado por su apariencia física, por dejarse ver y saludar a sus amistades.
Su balada pop Duele el amor fue la más aplaudida y coreada de la noche y se despidió con su gran éxito Sexo, pudor y lágrimas, que también fue cantada al unísono por el público que ovacionó de pie a Syntek, que la interpretó únicamente al piano.
Por su parte, Fito Páez ofreció también un recital cargado de clásicos como Dar es dar y 11 y 6, ambos de su disco Euforia, así como Mariposa teknicolor, de su clásico álbum Circo beat, con la cual se despidió de una audiencia que la coreó y se levantó de sus asientos para honrar al músico argentino.
Un vestido y un amor fue, posiblemente, una de las interpretaciones más emotivas que brindó el cantante y pianista rosarino, cuyo ingenio es siempre celebrado por sus admiradores.
Después de presentar varias canciones de su disco Moda y pueblo, Fito interpretó El chico de la tapa y Tumbas de la gloria, sin que la respuesta de la gente alcanzara los decibeles de Bon Jovi ni la cercanía sonora de Syntek.
El pianista y vocalista yucateco comenzó la noche con A veces fui, de su disco Mundo lite y a ésta le siguió Natalia, canción de su más reciente álbum Lección de vuelo, que está dedicada a su pequeña hija, bautizada precisamente con ese nombre.
El telón de fondo se iluminó de rojo cuando Syntek entonó Historias de danzón y de arrabal, también de su reciente placa discográfica.Pese a que la gente no conocía la letra de las nuevas canciones, lucieron contentos, aunque pasivos, pues no pudieron cantarlas.
Incluso el mexicano y sus músicos mostraron su alto nivel de ejecución ante un público que, desgraciadamente, por momentos parecía más preocupado por su apariencia física, por dejarse ver y saludar a sus amistades.
Su balada pop Duele el amor fue la más aplaudida y coreada de la noche y se despidió con su gran éxito Sexo, pudor y lágrimas, que también fue cantada al unísono por el público que ovacionó de pie a Syntek, que la interpretó únicamente al piano.
Por su parte, Fito Páez ofreció también un recital cargado de clásicos como Dar es dar y 11 y 6, ambos de su disco Euforia, así como Mariposa teknicolor, de su clásico álbum Circo beat, con la cual se despidió de una audiencia que la coreó y se levantó de sus asientos para honrar al músico argentino.
Un vestido y un amor fue, posiblemente, una de las interpretaciones más emotivas que brindó el cantante y pianista rosarino, cuyo ingenio es siempre celebrado por sus admiradores.
Después de presentar varias canciones de su disco Moda y pueblo, Fito interpretó El chico de la tapa y Tumbas de la gloria, sin que la respuesta de la gente alcanzara los decibeles de Bon Jovi ni la cercanía sonora de Syntek.
Filantropía y música
El Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec, presidido por Marinela Servitje, ha recibido en cuatro años de labor 137 millones de pesos y el concierto que ofrecieron el jueves pasado las tres estrellas de la música, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, fue histórico, ya que en una sola noche recaudaron 2.5 millones de pesos más, que serán destinados a la construcción de un Centro de Información del milenario pulmón más importante de la Ciudad de México.
"La música sirve como plataforma para labores altruistas, pero no sólo hay que hablar sino convertir las palabras en acciones, porque sólo serviría para que la prensa tome fotos... En la última década he estado involucrado en labores filantrópicas, como la construcción de casas para gente necesitada en Estados Unidos.
"No son sólo palabras y puedo mostrarlas, también he ayudado a gente con mi equipo de futbol americano (Philadelphia soul)", expresó.
Además el cantante de Bon Jovi, adelantó que posiblemente ofrecerá dos shows en la Ciudad de México en 2008.
"El tour comienza en enero, creo que va a empezar en Japón, aún no tenemos programado lo demás, pero nos gustaría dar dos conciertos aquí", dijo, antes de su actuación en el evento Buchanan’s Forever en el recinto del Centro Histórico.
"La música sirve como plataforma para labores altruistas, pero no sólo hay que hablar sino convertir las palabras en acciones, porque sólo serviría para que la prensa tome fotos... En la última década he estado involucrado en labores filantrópicas, como la construcción de casas para gente necesitada en Estados Unidos.
"No son sólo palabras y puedo mostrarlas, también he ayudado a gente con mi equipo de futbol americano (Philadelphia soul)", expresó.
Además el cantante de Bon Jovi, adelantó que posiblemente ofrecerá dos shows en la Ciudad de México en 2008.
"El tour comienza en enero, creo que va a empezar en Japón, aún no tenemos programado lo demás, pero nos gustaría dar dos conciertos aquí", dijo, antes de su actuación en el evento Buchanan’s Forever en el recinto del Centro Histórico.
Yo no vi... ni lo conocí
Fito Páez advirtió que pronto regresará a México a ofrecer conciertos y dijo no conocer las canciones de Bon Jovi.
"No estoy tan atento a su carrera (Jon Bon Jovi), lo reconozco más por su participación en dos películas que por su música, cuando empezó su grupo yo estaba más interesado en otros grupos de su país y del mío, junto a Charly García", declaró.
Por su parte, Aleks Syntek, también admitió que no le gusta la música del rockero estadunidense.
"Lo respeto como personaje, tiene una carrera larga, pero nunca fui fan. Me emociona más estar con Fito en el escenario", precisó.
"No estoy tan atento a su carrera (Jon Bon Jovi), lo reconozco más por su participación en dos películas que por su música, cuando empezó su grupo yo estaba más interesado en otros grupos de su país y del mío, junto a Charly García", declaró.
Por su parte, Aleks Syntek, también admitió que no le gusta la música del rockero estadunidense.
"Lo respeto como personaje, tiene una carrera larga, pero nunca fui fan. Me emociona más estar con Fito en el escenario", precisó.


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